La madrugada de este lunes, el corazón de Arequipa amaneció bajo un intenso operativo de limpieza y baldeo, luego de una jornada de domingo marcada por el desorden ciudadano en las inmediaciones de la Plaza de Armas. A pesar de las restricciones y el despliegue de seguridad, la falta de civismo de un sector de la población volvió a poner a prueba la resistencia del patrimonio cultural de la ciudad.

El domingo 15 de febrero, alrededor de las dos de la tarde, la primera cuadra de la calle Mercaderes se convirtió en el escenario de una concentración masiva de más de 200 personas, entre jóvenes y adultos. Bajo el pretexto del juego con espuma, los asistentes transformaron la vía pública en un depósito de desechos, dejando a su paso una estela de latas de spray, envases de bebidas, plásticos y papeles que afectaron el ornato de la zona.

Ante este panorama, la estrategia de prevención liderada por la municipalidad de Arequipa, fue clave para evitar daños mayores. Un contingente de más de 20 efectivos, compuesto por miembros de Seguridad Ciudadana, personal de Fiscalización y agentes de la Unidad de Servicios Especiales (UCE) de la Policía Nacional, se distribuyó estratégicamente en los perímetros del cuadrilátero central. Esta medida de enmallado impidió que los grupos de ciudadanos ingresaran a la Plaza de Armas, protegiendo los monumentos de los desmanes y el vandalismo que, lamentablemente, afectaron el patrimonio el año anterior.

Los resultados de esta gestión se reflejan en las cifras de limpieza pública. Según informó el subgerente de Gestión Ambiental, Giovanni Salas, este año se recolectó aproximadamente media tonelada de residuos, una cifra significativamente menor a las cuatro toneladas evacuadas en el periodo pasado. Si bien la instalación de vallas metálicas facilitó el control del espacio, Salas subrayó que el comportamiento de los ciudadanos sigue siendo el eslabón débil en la preservación de la ciudad, ya que la calle Mercaderes fue utilizada como un espacio de juego sin consideración por la limpieza ni el respeto a la propiedad común.

Desde la municipalidad, el personal de todas las áreas involucradas hizo un llamado enérgico a la población para que se respete el valor histórico de Arequipa. El uso de la vía pública para actividades que degradan el entorno no solo daña la imagen de la ciudad, sino que obliga a un despliegue extraordinario de recursos públicos para su recuperación. Respecto al estado actual del mobiliario urbano, la municipalidad confirmó que esta mañana se procedió al retiro de las vallas de seguridad que restringían el perímetro de ingreso a la Plaza de Armas, normalizando el flujo peatonal. No obstante, como medida de protección adicional, el enmallado que rodea la fuente del Tuturutu y las áreas verdes permanecerá instalado hasta el miércoles, con el fin de garantizar la recuperación y preservación de estos espacios críticos del patrimonio.


Tras concluir las labores de baldeo y remoción de desechos durante la madrugada, la comuna provincial reitera que la protección del patrimonio cultural no es solo una tarea de las autoridades, sino una responsabilidad ética de cada ciudadano que transita y habita en esta ciudad.