En el corazón del Cercado de Arequipa, donde las paredes de sillar parecen susurrar crónicas de antaño, la Biblioteca Pública Municipal se consolida como un organismo vivo que late al ritmo del conocimiento. Ubicada en la calle Álvarez Thomas 312, dentro del complejo del Ateneo Municipal, esta institución se prepara para conmemorar, el próximo 28 de julio, su 148.º aniversario de fundación, manteniéndose como el pilar cultural más robusto de la Ciudad Blanca.

La relevancia de este recinto se refleja en la contundencia de sus cifras recientes. Durante el transcurso del año 2025, la biblioteca registró un total de 121,830 consultas, un flujo incesante de ciudadanos que buscan en sus anaqueles respuestas al presente a través del pasado. Este dinamismo se complementa con una necesaria adaptación tecnológica: su sala de internet recibe diariamente a una concurrencia de entre 40 y 50 usuarios, garantizando que el acceso a la información global sea un derecho gratuito y efectivo para todos.
El patrimonio que custodia la biblioteca es, por decir lo menos, extraordinario. Su acervo ha crecido hasta superar los 67,000 ejemplares, una colección políglota que incluye textos en chino mandarín, alemán, inglés, italiano, francés y latín. Entre sus estanterías conviven mundos aparentemente opuestos; es posible hallar desde tratados de medicina alternativa de 1910 y atlas antiguos, hasta curiosas obras sobre brujería blanca y alquimia datadas en la década de 1940. Para los amantes de la literatura contemporánea, la institución atesora una colección especial de 15 ejemplares del Nobel Mario Vargas Llosa, mientras que el fervor religioso de la región se ve representado en biblias históricas que se conservan desde 1826.

La labor de la hemeroteca merece una mención aparte, pues constituye el archivo genético de la prensa regional. Allí reposan ediciones del diario oficial El Peruano y del histórico La Bolsa desde 1847. Sin embargo, la joya de la corona es «La Revista», el primer periódico de la ciudad, una pieza de incalculable valor histórico que permanece como testimonio de la transición hacia la modernidad, escrita a máquina de escribir. Estas fuentes son el imán que atrae a investigadores y estudiosos, quienes acuden principalmente en busca de censos, revistas y diarios de Arequipa publicados desde 1940.
Para acceder a este universo de saber, la institución mantiene una política de puertas abiertas. Durante la primera semana de contacto, el ciudadano puede ingresar portando únicamente su DNI. No obstante, para el uso recurrente y la consulta especializada, se requiere la obtención de un carné institucional cuyos requisitos han sido diseñados para la accesibilidad de la población. Los estudiantes, tras presentar su carné actualizado, DNI, un recibo de servicios de su domicilio y una fotografía, pueden federarse por un costo de 5 soles. Para el público particular, el trámite mantiene los mismos requisitos documentales con un costo de 10 soles, mientras que para los investigadores especializados la tasa es de 30 soles, siempre bajo la modalidad de pago por especie valorada.
Bajo la dirección que inició aquel 28 de julio de 1878 el síndico Francisco Ibáñez Delgado y el doctor Trinidad Pacheco Andía, la biblioteca no se permite el inmovilismo. Actualmente, en una alianza estratégica con la Biblioteca Nacional del Perú y con el apoyo de voluntarios especializados, avanza en la automatización de su catálogo. Con más de 17535 libros ya sistematizados, el objetivo es claro: digitalizar la totalidad del acervo para que la historia arequipeña esté a un clic de distancia.
Hoy, con un horario extendido de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 8:00 p.m., y los sábados desde las 7:00 a.m. hasta las 3:00 p.m., la Biblioteca Pública Municipal de Arequipa es un espacio donde el tiempo se detiene en una biblia de 1826, pero se proyecta al futuro a través de la fibra óptica, demostrando que la cultura es el único legado que crece cuando se comparte.

















